El mayor viñedo del mundo — casi medio millón de hectáreas y cientos de bodegas y cooperativas — concentra su agua residual en unas pocas semanas de vendimia. Nuestra planta modular está pensada exactamente para ese pico: color y olor fuera, vertido dentro de norma.
El efluente de bodega es de los más difíciles del sector agroalimentario: DQO altísima en vendimia, color y olor por polifenoles, pH ácido y una estacionalidad brutal — de cero a miles de litros diarios en dos semanas. Los sistemas biológicos convencionales sufren con esos arranques; las cubas de gestor externo se comen el margen.
La electrooxidación encaja de forma natural: arranca y para al ritmo de tu bodega, rompe los polifenoles que dan color y olor en minutos, reduce la DQO hasta el objetivo de vertido y deja cada lote registrado con su analítica. La planta llega en contenedor, se instala sin obra civil junto a la zona de prensas o la balsa, y se amplía por módulos si crecéis.
Manda una garrafa de tu efluente de vendimia: te devolvemos foto y analítica del antes y el después. El color desaparece — y convence más que cualquier folleto.
Entre campaña y campaña es el momento de instalar. Cuéntanos tu producción y te preparamos números.