La tierra del queso manchego concentra cientos de queserías — industriales y artesanas — con un mismo reto: aguas blancas, restos de suero y salmueras que ningún vertido admite. Las dejamos conformes, con papel que lo demuestra.
El agua de una quesería engaña: parece limpia y lleva una de las cargas orgánicas más altas de la industria alimentaria. Restos de lactosuero, aguas blancas de limpieza de cubas y prensas, detergentes CIP y salmueras de salado disparan la DQO muy por encima de lo que admite cualquier ordenanza municipal. Multas y requerimientos llegan tarde o temprano — y en pueblos pequeños, con depuradora municipal modesta, antes.
Nuestra planta de electrooxidación por lotes se instala en la propia quesería, sin obra civil: rompe la materia orgánica, elimina color y olor y deja el efluente dentro de límites, lote a lote, con analítica registrada. El suero bruto se separa para valorización (alimentación animal o industria); el resto se trata. Operación ~0,10 €/m³, telemetría 24/7 y equipo ampliable si tu producción crece con la D.O.
Envíanos una muestra de tu agua de limpieza: te devolvemos la analítica del antes y el después del tratamiento, con propuesta y coste por m³. Sin compromiso.
Cuéntanos litros de leche procesados al día y te dimensionamos la solución.