Cuatro millones de toneladas de frutas y hortalizas pasan cada año por las centrales almerienses. Sus aguas de lavado, hidrocooler y envasado tienen solución: vertido conforme, menos consumo y reutilización en tus propias líneas.
Las aguas de una central hortofrutícola son engañosas: parecen limpias pero arrastran tierra, materia orgánica, restos vegetales, ceras y desinfectantes, con picos brutales en campaña. El gestor del saneamiento cada vez mide más y las ordenanzas de vertido se endurecen — y un vertido fuera de parámetros puede costar sanción y paralización en plena temporada.
Diseñamos e instalamos plantas compactas por lotes ajustadas a la estacionalidad almeriense: tamizado y separación de sólidos, electrooxidación para carga orgánica y desinfectantes residuales, y desinfección final que permite recircular el agua a las líneas de lavado o destinarla a baldeo y riego. Sin obra civil, ampliables por módulos y con cada lote registrado para el gestor del saneamiento.
Instalación sin parar tu producción: la planta llega en contenedor, se conecta al punto de vertido y arranca en días, no en meses.
Analizamos tus aguas de proceso y te damos propuesta con coste por m³ y plazo de instalación.