Lo que sale por tu chimenea, tu balsa o tu nave también se regula. Modelamos, medimos y documentamos la calidad del aire de tu actividad para que pase cualquier trámite e inspección.
La autorización ambiental de una industria o una granja ya no se concede sin demostrar qué pasa con sus emisiones a la atmósfera: qué contaminantes salen, en qué concentración llegan al vecino más próximo y cómo se vigilarán en el tiempo. Y en sectores como el porcino, el olor se ha convertido en la primera causa de conflicto y denuncias.
Nuestro equipo cubre el ciclo completo del aire: modelación de dispersión con herramientas de referencia (gaussiana de cribado y avanzada tipo AERMOD/CALPUFF), medición de emisiones en foco e inmisión en el entorno, estudios de olores con propuestas correctoras, y los planes de vigilancia que tu autorización exige — siempre con el informe listo para la administración.
Aire y agua van juntos: si el olor de tu granja viene del purín, lo resolvemos de raíz con el tratamiento — no solo con el estudio.
Cuéntanos tu actividad y te decimos qué estudio necesitas y qué plazo tiene.